Carta del Virrey del Perú n. 158
| Estado | Transcrito |
|---|---|
| Fecha | |
| Folio | 1308 - 1309 |
| From (remitente) | Gabriel de Avilés - Virrey del Perú |
| Place | Lima |
| To (destinatario) | José Antonio Caballero - Ministro de Gracia y Justicia |
[1308]
N. 158.
Excelentísimo Señor
El Virrey del Perú
Informa que se halla establecida en Lima la vacuna, antes de la llegada a la expedición, que está cerca de Guayaquil
Afligidos los habitantes de esta capital por el considerable estrago que la terrible epidemia de la viruela ha causado en estos últimos años y continuaba en estos días: cerciorados del feliz descubrimiento y preservativo de la vacuna, e instruidos del paternal amor con que el soberano había despuesto y dirigido una expedición destinada solo a extender y radicar este admirable específico en sus Américas, a fin de preservar a sus vasallos de esta plaga destructora del género humano: esperaban con ansia la llegada de la división que al cargo del Ayudante Don José Salvany se hallaba ya en Riobamba, próxima a Guayaquil, cuando la divina providencia hizo que se consiguiese por un medio con que no se contaba, debiendo en consecuencia esperarse termine la muerte, que amenazaba y hubiera continuado en la multitud de párvulos y adultos, que aún quedaban en esta ciudad y sus suburbios [1308v] expuestos a aquella enfermedad.
Me remitió por el correo el Virrey de Buenos Aires algunos vidrios con el pus de la vacuna y hechos los experimentos por el ayudante Director y cirujano mayor de este apostadero Doctor Don Pedro Belomo tuvo la gran felicidad de que hubiese prendido en dos párvulos que me presentó, asegurándome por los síntomas y figura ser la verdadera vacuna. Inmediatamente con previa especulación, y acuerdo de este Protomedicato hice trasladar el específico a cuantos alcanzase para asegurar su existencia, y verificado con cuarenta individuos de todas edades y sexos pegó en todos y de estos en su tiempo se ha propagado del mismo modo en un crecido número de personas, cuyas incisiones siguen en el día su progreso hasta que puedan comunicarla también a los muchos que con toda confianza esperan lograr el beneficio. Para anticiparle en estas inmediaciones he dispuesto que los subdelegados más cercanos remitan párvulos de sus distritos, acompañados de facultativos, donde los hubiere, o de personas sensatas en su defecto, [1309] para que vacunados los unos, e instruidos los otros, de esta sencilla operación puedan trasladarla y enseñarla con auxilio de la instrucción que reimpresa en esta ciudad, señala todos los síntomas, progreso, y demás que es necesario a este conocimiento.
Me he creído obligado a estas disposiciones y hacer un servicio a la humanidad y al estado, libertando con ellas de la muerte a alguno de los que pudieron padecerla con la viruela natural antes de la llegada de la expedición destinada por Su Majestad. He tenido también otro objeto de no menor consideración en mis providencias, cual es el de aprovechar las buenas disposiciones de todo el público por la vacuna, a fin de destruir con la inmediata experiencia de sus buenos efectos la ignorancia o malicia de los que como en otras partes quisieren desacreditarles: y espero que llegue la comisión a esta capital para tratar y formalizar el reglamento que haya de gobernar este prodigioso establecimiento, como me lo previene Vuestra Excelencia [1309] en Real Orden de 20 de mayo último, en cuyo cumplimiento doy a Vuestra Excelencia cuenta de estos sucesos para su conocimiento, en el interín lo verifico de las demás ocurrencias que sobrevengan en el particular.
Dios guarde a Vuestra Excelencia muchos años. Lima noviembre 23 de 1805.
Excelentísimo señor
El Marqués de Avilés [con rúbrica]
Excelentísimo Señor Ministro de Gracia y Justicia